dimecres, 7 d’octubre de 2009

Paul

La setmana passada em vaig posar al llit per primera vegada amb Paul Auster. Havia sentit parlar tan bé d’ell que em semblava que no podia retardar més el moment.

Per a la primera cita vaig optar per El cuaderno rojo, un recull de relats breus (alguns brevíssims) sobre la casualitat i l’atzar, amb un meravellós pròleg de Justo Navarro, que vaig interioritzar tant com un tret a l'estómac:

Supónte que escribes en una hoja de papel cuanto ves y piensas. Si escribes en una hoja de papel cuanto ves y piensas, poco a poco la vida parece no transcurrir en el presente: la vas escribiendo, y es como si la vieras ya pasada, muerta, como si vieras en la cara de un niño la cara que tendrá cuando viejo.

Escribes la vida, y la vida parece una vida ya vivida. Y, cuando más te acercas a las cosas para escribirlas mejor, para traducirlas mejor a tu propia lengua, para entenderlas mejor, cuanto más te acercas a las cosas, parece que te alejas más de las cosas, más se te escapan las cosas.

Entonces te agarras a lo que tienes más cerca: hablas de ti mismo, empiezas a verte como si fueras otro, te tratas como si fueras otro: te alejas de ti mismo mientras te acercas a ti mismo.

Escribir es un caso de impersonation, de suplantación de personalidad: escribir es hacerse pasar por otro.

Ai.



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